Desmienten supuesto abandono de un recién nacido en el Hospital General de Ciudad Valles

Lo que durante horas circuló en redes sociales como un indignante caso de abandono infantil, resultó ser una conmovedora historia de precariedad y un desafortunado malentendido. El recién nacido reportado como presuntamente abandonado en el Hospital General de Ciudad Valles nunca fue dejado a su suerte; sus padres aguardaban a las afueras del recinto médico, incomunicados tras verse obligados a vender su único teléfono celular para cubrir los gastos básicos del bebé.
El caso tomó relevancia mediática luego de que comenzaran a circular solicitudes de apoyo e intervenciones del DIF para localizar a los familiares del menor, originando severas críticas hacia los progenitores. Sin embargo, la realidad detrás del silencio telefónico evidenció una situación de extrema vulnerabilidad:
La familia, de escasos recursos, se encontraba de paso por la Huasteca Potosina. El padre, de oficio operador de tráiler, viajaba junto a su pareja cuando ella comenzó repentinamente con labores de parto y acudieron al hospital. Tras el nacimiento, la pareja se enfrentó a la urgente necesidad de adquirir pañales, ropa y artículos indispensables. Ante la falta de dinero en efectivo, tomaron la drástica decisión de vender sus pertenencias de mayor valor, entre ellas, su dispositivo móvil.
Con el dinero obtenido de la venta, los padres lograron comprar los insumos para su bebé, pero perdieron cualquier vía de contacto. Al intentar comunicarse con ellos desde el interior del nosocomio y no obtener respuesta, se asumió erróneamente que la pareja se había dado a la fuga, detonando la alerta digital.
La confusión se resolvió horas más tarde cuando alguien acudió a buscarlos a las inmediaciones del hospital, encontrándolos justo al exterior de las instalaciones. Los padres explicaron la situación, demostrando que nunca se alejaron de su hijo. Al corroborarse los hechos, se solicitó de inmediato retirar las fichas de búsqueda de las plataformas digitales.
Este caso cierra no como un evento delictivo, sino como un duro recordatorio de las profundas limitaciones económicas que enfrentan cientos de familias en tránsito por la región potosina.












