Congreso - 27/08/2026

Aumenta violencia de género en San Luis Potosí, pero el 911 no suena

El panorama de seguridad para las mujeres en San Luis Potosí durante los primeros siete meses de 2026 arrojó una compleja dualidad. De acuerdo con el más reciente informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), la entidad registró un incremento en las agresiones físicas formales, pero reveló un fenómeno social intrigante: las víctimas acuden a interponer denuncias, pero evitan pedir auxilio a través de las líneas telefónicas de emergencia.

Entre enero y julio de este año, San Luis Potosí acumuló un total de 7 mil 726 denuncias por delitos de género, lo que representa un aumento de 66 casos en comparación con el mismo periodo de 2025. De las 13 categorías contempladas por las autoridades federales, siete mostraron un comportamiento al alza.

El mayor foco rojo sigue estando al interior de los hogares. Las fiscalías abrieron 5 mil 923 carpetas de investigación por violencia familiar. Aunque esta cifra representa una reducción marginal de 42 casos respecto al año anterior, San Luis Potosí se mantiene alarmantemente por encima de la media nacional en la incidencia per cápita de este delito. A esta crisis al interior de las viviendas se suman las agresiones severas:

  • 1,270 denuncias por lesiones dolosas (agresiones físicas directas).
  • 296 carpetas de investigación por violación.
  • 2 casos de secuestro contra mujeres.

 

El dato más reflexivo del reporte gubernamental es la marcada discrepancia entre las denuncias formales y los llamados de auxilio en tiempo real. Pese a tener casi 6 mil investigaciones por violencia familiar, los operadores del 9-1-1 en San Luis Potosí reciben una cantidad sorpresivamente baja de llamadas telefónicas por incidentes de violencia contra la mujer, abuso sexual o violencia de pareja, colocándose muy por debajo del promedio de otros estados. Esta estadística expone una realidad latente: las víctimas potosinas prefieren acudir directamente a las instancias ministeriales a denunciar, ya sea por una falta de confianza en la capacidad de respuesta inmediata de las patrullas o por la ausencia de una cultura del uso de las líneas de emergencia durante el clímax del conflicto.

 

En contraste con la alta incidencia de agresiones intrafamiliares y lesiones, los delitos clasificados como violencia extrema muestran cifras más contenidas. Durante el periodo analizado, el estado confirmó cuatro casos de feminicidio. Este número coloca a San Luis Potosí muy por debajo del promedio nacional, destacando que actualmente ningún municipio de la entidad figura en la lista de los 20 territorios más peligrosos del país por este crimen.

Los números oficiales dejan un mensaje ineludible: el verdadero reto de las autoridades potosinas no se encuentra únicamente en patrullar las calles oscuras, sino en diseñar estrategias de prevención, apoyo y rescate enfocadas en los hogares, que es donde se está librando la batalla más dura para las mujeres del estado.