Cierran el templo del Espíritu Santo por daños estructurales severos; falla geológica amenaza el inmueble

El templo del Espíritu Santo y Nuestra Señora de la Salud, situado en el corazón del Centro Histórico de San Luis Potosí, ha cerrado sus puertas de manera total e indefinida. La decisión preventiva se tomó ante el grave deterioro de su infraestructura, provocado por una falla geológica que atraviesa la zona. Esta situación, que derivó en el desprendimiento de una sección del techo hace más de un año, hace insostenible y riesgosa la continuación de las actividades litúrgicas.
Tomás Cruz Perales, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, confirmó que un grupo de especialistas ya realiza estudios técnicos profundos para emitir un diagnóstico definitivo. Actualmente, este es el único templo en el primer cuadro de la capital identificado con cierre total por riesgos de esta naturaleza. Dependiendo de los dictámenes, la Iglesia determinará si la clausura es temporal o si el edificio requerirá un proceso de intervención mayor para garantizar la seguridad física de los feligreses.
El rastro de la grieta en el Centro Histórico
El origen del daño estructural no es un fenómeno reciente. El inmueble religioso es víctima de una falla por subsidencia (hundimiento y agrietamiento del subsuelo) que ha sido documentada desde mediados de la década de los 2000. Esta fractura subterránea no solo daña la bóveda del templo, sino que atraviesa la manzana entera, afectando a otros espacios emblemáticos del entorno:
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Plaza del Carmen
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Jardín y templo de San Juan de Dios
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Museo Nacional de la Máscara
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Museo de Escultura Contemporánea Federico Silva
De acuerdo con comerciantes de los alrededores, la iglesia ya padecía cierres intermitentes para realizar trabajos de remozamiento en muros y techos. El recinto llegó a estar inactivo durante aproximadamente un año tras el fallecimiento de su párroco titular; a la llegada del nuevo presbítero, se retomó el monitoreo de la grieta en la bóveda. Aunque inicialmente se acordonó la zona donde colapsó parte del techo, el avance del deterioro obligó a clausurar el espacio por completo desde hace semana y media.
Mientras se define el destino arquitectónico del inmueble, todas las ceremonias y sacramentos que ya estaban programados tendrán que ser reubicados, perfilándose el templo vecino de San Juan de Dios como la sede provisional principal.
Finalmente, el vocero del Arzobispado reconoció de manera franca que, de confirmarse la necesidad de una restauración integral para salvar el recinto, la Iglesia se enfrentará a un fuerte reto financiero. Ante este escenario, Cruz Perales apeló a la solidaridad de la comunidad católica potosina para “hacer el cochinito” y sumar esfuerzos que permitan reabrir las puertas de este invaluable patrimonio histórico.










