SLP vibra con el debut mundialista: el Alfonso Lastras se viste de verde
El reloj apenas marcaba las 9:00 de la mañana cuando las puertas del Estadio Alfonso Lastras se abrieron, transformando el inmueble potosino en una extensión de la gran fiesta de la Copa del Mundo 2026. Miles de aficionados locales se dieron cita desde temprano para presenciar la inauguración del torneo y el ansiado debut de la Selección Mexicana frente a Sudáfrica.
Afuera del estadio, el ambiente era una romería: puestos de comida, camisetas tricolores y banderas de todos los tamaños cobijaban la llegada de la marea verde. Entre la multitud destacaba la energía de decenas de jóvenes de preparatoria, visiblemente emocionados, portando con orgullo “la Verde”. En la explanada, la previa se encendió cuando un coreógrafo y un grupo de mujeres comenzaron a ensayar un baile de apoyo al Tri, contagiando a los asistentes que no dejaban de llegar.
Justo antes del inicio del partido la gente pudo presenciar una parte de la ceremonia de inauguración principalmente cuando cantó Maná que mucha gente coreó ante todos las canciones que tocaron pero en eso fue bajado el volumen de la transmisión oficial que se podía ver en la pantalla del estadio y un grupo norteño empezó a tocar éxitos del género y puso el ambiente durante esta ceremonia finalmente ellos terminaron justo para ver la ceremonia de himnos que fue especialmente emotiva debido a que durante el himno nacional mexicano el Alfonso Lastras se unió a una sola voz para entonar el himno que desde el Azteca cantaba Alejandro Fernández siendo una de las partes más lindas de partido.
Un inicio de ensueño en la pantalla y la cancha
Aunque el balón rodaba en la Ciudad de México, el “Coloso de Valle Dorado” rugió como si fuera la sede principal del encuentro. La adrenalina estalló temprano. Apenas al minuto 9, un error en la salida del conjunto africano fue aprovechado por un atento Julián Quiñones, quien batió al arquero Ronwen Williams para poner el 1-0. El grito de gol retumbó en las estructuras del Lastras, haciendo vibrar cada rincón del estadio potosino.
A partir de ahí, Sudáfrica intentó acercarse a la portería custodiada por Rangel, pero sin generar verdadero peligro. En cambio, México, bajo la dirección de Javier Aguirre, buscó insistentemente ampliar la ventaja. Raúl Jiménez y el propio Quiñones —quien fue un auténtico dolor de cabeza para la zaga africana— rozaron el segundo, pero el poste y la falta de puntería mantuvieron el suspenso antes del descanso.
Dominio, tarjetas rojas y la sentencia de Jiménez
Para la parte complementaria, el ritmo de los aztecas no bajó. La jugada clave del segundo tiempo llegó cuando Brian Gutiérrez filtró un gran pase para quedar mano a mano frente al guardameta; justo cuando se disponía a rematar, fue trabado por detrás por Sithole. El árbitro no dudó: expulsión directa para el sudafricano, dejando a su equipo con diez hombres.
Con la ventaja numérica, el partido se puso cuesta arriba para los visitantes y México se asentó con comodidad. El premio a la insistencia llegó al minuto 67, gracias a un gran centro desde la banda derecha que Raúl Jiménez mandó guardar al fondo de las redes para el 2-0. La afición potosina volvió a estallar en júbilo, sabiendo que el triunfo estaba en la bolsa.
El cierre del encuentro se tornó accidentado y ríspido. Sudáfrica se quedó con nueve hombres tras la expulsión de Zwane por un manotazo en la cara a Alvarado, mientras que el central mexicano César Montes también vio la tarjeta roja luego de una dura entrada sobre Adams.
Fiesta redonda y baile en Valle Dorado
Con el silbatazo final, México amarró sus primeros tres puntos en el Grupo A, encarrilando su clasificación a los dieciseisavos de final y obligando a Sudáfrica a remar contracorriente.
En San Luis Potosí, la fiesta no terminó con los 90 minutos. Antes de volver a sus hogares, los rostros de felicidad eran evidentes. La explanada del Alfonso Lastras se convirtió en una pista de baile improvisada donde la euforia colectiva llevó a varios aficionados a celebrar y bailar junto a un carismático “Dr. Simi”, cerrando con broche de oro una mañana de tintes históricos para la afición potosina.










