“No guardamos rencor”: Celebran misa de desagravio frente al Iglesia de la Compañía

La mañana de este lunes, la Plaza de los Fundadores se convirtió en un recinto sacro al aire libre donde algunos feligreses se congregaron para participar en una misa de desagravio, luego de que la fachada y la puerta del Templo de Loreto fueran vandalizadas e incendiadas durante las manifestaciones del 8 de marzo. Con un altar improvisado en la vía pública y frente a los restos carbonizados de la puerta principal, el sacerdote a cargo de la Iglesia de la Compañía hizo un llamado a la reconciliación y la paz, enfatizando que, aunque el inmueble resultó dañado, la fe de la comunidad permanece intacta. “Podrán destruir este templo, pero no nuestra fe; la Iglesia somos nosotros, piedras vivas”, expresó el clérigo al iniciar la ceremonia.
Durante la homilía, el sacerdote calificó los hechos como una “profanación” a un lugar que históricamente ha servido de refugio y consuelo para muchas mujeres. Sin embargo, su mensaje se alejó de la condena, optando por ofrecer el perdón en nombre de la Iglesia. “Nosotros no guardamos odio ni rencor; nuestra mano está tendida para todo el que quiera abrir su corazón a Dios”, afirmó, haciendo un paralelo entre los daños materiales y las heridas espirituales de la sociedad actual. El párroco también compartió un mensaje de cercanía del Arzobispo de San Luis Potosí, quien se mantuvo al pendiente de la celebración y envió su respaldo a la comunidad afectada.
La ceremonia incluyó un momento de participación activa de los laicos, quienes a través de diversas peticiones pidieron perdón por la “tibieza” de la fe y rogaron por la conversión de quienes realizaron los ataques. Entre las oraciones, se pidió por la paz en México, por las mujeres que sufren violencia y por las propias manifestantes, instando a que “la violencia no supere a la justicia”. Los asistentes renovaron sus promesas bautismales como un acto simbólico de resistencia espiritual ante lo que consideraron una agresión a sus valores más sagrados, manteniendo una postura de respeto y solemnidad durante todo el rito.
Finalmente, el sacerdote recordó que, aunque la Iglesia ofrece el perdón cristiano, también es necesario que las autoridades actúen para evitar la impunidad. “Ofrecemos el perdón, pero también vamos a pedir justicia; en nombre de causas justas no se pueden cometer atropellos”, señaló. La misa concluyó con un llamado a ser “promotores de reconciliación en una sociedad hecha a pedazos”, reafirmando el compromiso del templo de seguir siendo un espacio de luz y esperanza a pesar de las agresiones sufridas. La fachada del templo, marcada por las pintas y el fuego, quedó como mudo testigo de una jornada que la Iglesia potosina ha decidido enfrentar con un mensaje de paz.









