Denunciarán ante Fiscalía destrucción de la “Cruz de Maltos” y daños centenarios en el Templo de la Compañía

El párroco del Templo de La Compañía y el Sagrario, Jorge Aurelio Ramírez Torres, confirmó que la Arquidiócesis de San Luis Potosí presentará una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado tras la “profanación” y vandalismo sufridos durante la marcha del 8 de marzo. Entre las pérdidas más significativas se encuentra la destrucción total de la cruz de la fachada, conocida históricamente como la “Cruz de Maltos”, un monumento que marca el sitio fundacional de la ciudad y simboliza el pacto de pacificación entre el líder huachichil Moquamalto y Fray Diego de la Magdalena en el siglo XVI.
El incidente representa un severo retroceso para la conservación del patrimonio potosino, ya que el inmueble —cuya construcción data de 1679— se encontraba en un proceso de restauración especializada desde el pasado mes de octubre. El párroco lamentó que los trabajos, financiados exclusivamente por la comunidad sin apoyo oficial, se verán retrasados indefinidamente. Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) deberán realizar nuevos peritajes para evaluar las alteraciones térmicas provocadas por el incendio en la puerta principal, la cual, debido a su antigüedad centenaria, tendrá que ser sustituida tras quedar reducida a cenizas.
Además de la pérdida de la Cruz de Maltos y el incendio de la entrada, el templo registró la rotura de cristales en los ventanales de la calle Damián Carmona y daños por humo en el interior. El sacerdote destacó que el fuego no se propagó hacia el altar gracias a que personas desde el interior arrojaron agua para contener las llamas. “Es una profanación; nos duele que un recinto que es refugio para muchas mujeres haya sido lastimado de esta manera”, expresó Ramírez Torres, quien recordó que la cruz derribada, aunque era una réplica simbólica de la original, poseía un valor histórico incalculable para la identidad potosina.
Finalmente, la Iglesia potosina fijó su postura ante los movimientos sociales anuales, haciendo un llamado al respeto mutuo y al diálogo. Si bien el párroco manifestó solidaridad con las víctimas de violencia y empatía ante las situaciones de vulnerabilidad que motivan las marchas, subrayó que el derecho a la libre expresión no debe pasar por encima del respeto a los espacios sagrados y monumentos históricos. Una vez que el INAH concluya las cotizaciones de los daños, se integrarán a la carpeta de investigación para buscar que se asuman las responsabilidades correspondientes por el daño al patrimonio de la nación.









