Capital - Educación - 27/02/2026

UASLP blinda el Edificio Central previo al 8M entre reclamos por falta de justicia ante el acoso

A poco más de una semana de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí inició este viernes 27 de febrero las labores de protección de su Edificio Central. La medida, instruida bajo la gestión del rector Alejandro Zermeño Guerra, busca prevenir daños materiales durante la marcha del próximo domingo 8 de marzo. Los trabajos comenzaron con la instalación de nueve protecciones de policarbonato en las ventanas del nivel superior del histórico inmueble, y se espera que durante la próxima semana se refuerce la seguridad en la planta baja con láminas metálicas que cubrirán las ventanas inferiores, la puerta principal y el acceso de cristal de la Librería Universitaria.

Este blindaje preventivo se ha convertido en una práctica anual ante las intervenciones que sufre el edificio durante las protestas, sin embargo, para la comunidad estudiantil el esfuerzo dedicado a la infraestructura contrasta con la deuda histórica en materia de seguridad para las mujeres. Colectivas universitarias y alumnas han denunciado que la protección del patrimonio arquitectónico es un reflejo de la opacidad institucional, señalando que mientras se invierte en resguardar el inmueble, los procesos internos contra el acoso y hostigamiento sexual siguen siendo lentos e insuficientes.

Los reclamos de las manifestantes se centran en la falta de sanciones ejemplares hacia docentes y alumnos señalados, así como en la ineficacia de la Defensoría de Derechos Universitarios para garantizar la reparación del daño. Para las activistas, el mensaje de la Rectoría es claro al priorizar la integridad de los vidrios sobre la integridad de las estudiantes. Hasta el momento, la institución no ha emitido un informe oficial que acompañe estas medidas con un balance sobre el estado de las denuncias de género en el último año ni ha anunciado actualizaciones en los protocolos de atención a víctimas.

En San Luis Potosí, el debate previo al 8 de marzo vuelve a centrarse en la reacción institucional frente a la protesta, dejando en segundo plano las demandas de justicia que impulsan a las mujeres a manifestarse. El blindaje físico del edificio ocurre en un contexto de desconfianza donde la raíz del problema, que es la violencia de género en las facultades, parece quedar fuera de la agenda de prevención de la máxima casa de estudios, enfocada hoy primordialmente en el resguardo de su fachada histórica.